La lista se calcula, no se escribe

Nada de esa lista se escribió a mano. Cada fila salió de una comida planificada.
Vuelca una semana del plan

Elige un rango y aparecen las comidas planificadas con sus ingredientes listos para añadir. Las que ya están en la lista lo dicen y no se añaden dos veces. Una comida sin receta avisa de que no hay nada que comprar. Añade otra semana después y solo entra lo que falta.
Tres recetas quieren cebolla

Una línea, un número que leer en la tienda y debajo de dónde salen las cuatro. La suma pasa dentro de una unidad y nunca entre unidades, porque 200 g de cebolla y 2 cebollas enteras son medidas distintas. Dile que 1000 g son 1 kg y una semana que necesita 1500 g de harina pedirá 1,5 kg.
Añade lo que ninguna receta conoce

Café, lavavajillas, pilas. Lo escribes y se coloca en la misma lista junto a las filas que vinieron del plan, archivado en el pasillo donde vive ese alimento. Esta no es una lista que solo sirva para cocinar.
Cómprala desde dos móviles a la vez

Cambia a modo Compra y la lista se convierte en algo que leer mientras andas: sin asas de arrastre, sin pasillos vacíos, sin notas que escribir. Ábrela en un segundo móvil con la misma cuenta y separaos. Marca algo y desaparece en el otro móvil al instante, así ninguno deshace lo del otro.
Esa es la razón entera para dejar de llevar una lista compartida en las notas o en un chat. Esas necesitan que una sola persona lleve el boli.
Pasillos en el orden en que los recorres

Arrastra los pasillos una vez al orden en que está montada tu tienda. Una fila marcada baja al final de su pasillo y no al de la página, así que el pasillo en el que estás se mantiene entero mientras lo recorres.
La lista no habla con ninguna tienda, no sabe precios y no propone nada cuando algo falta. Es además una foto fija y no una suscripción: editar una comida después no reescribe la lista a tus espaldas.